¿Tuviste un accidente de tránsito? Lo que las aseguradoras no quieren que sepas

Sufrir un accidente de tránsito es un momento de máxima tensión. Entre los nervios del impacto, los dolores físicos y el daño material, lo último que uno quiere es renegar. Sin embargo, es ahí cuando empieza el verdadero partido contra las compañías de seguros.

El error más común de los damnificados es creer que la aseguradora del que chocó va a actuar de buena fe y pagar rápido lo que corresponde. La realidad es que las compañías son empresas y su negocio es pagar lo menos posible.

Si tuviste un choque o un siniestro, estas son las tres verdades que tenés que saber para que no jueguen con tu plata:

1. Las ofertas rápidas suelen ser trampas

Es muy común que, a los pocos días del accidente, te llamen de la otra aseguradora para ofrecerte una suma de dinero “ya mismo” a cambio de que firmes un desistimiento de acciones legales. No firmes nada sin consultar. Esas ofertas exprés suelen cubrir apenas una fracción del daño real del auto y, lo que es peor, no contemplan las posibles secuelas físicas que te aparezcan semanas después.

2. Los dolores “leves” también se indemnizan

Muchos creen que si no hubo una fractura expuesta o una internación grave, no hay derecho a reclamar por lesiones. Esto es falso. El típico “latigazo cervical” (el tirón en el cuello por el impacto de atrás) o los golpes menores generan un daño estético, psicológico y físico que debe ser reparado..

3. El presupuesto del taller no es el límite del reclamo

Las compañías suelen rebajar el costo de los repuestos o querer imponer talleres.Tenés derecho a que tu vehículo quede exactamente en las mismas condiciones en las que estaba antes del choque. 

Lo que la mayoría se olvida de reclamar (y las aseguradoras callan)

Por culpa del apuro, los nervios o la simple ignorancia de cómo funciona la ley, la gente suele pedir solo el arreglo de la chapa y la pintura (el daño emergente). Sin embargo, hay otros rubros fundamentales que tenés el derecho legal de exigir:

  • Pérdida del valor venal: Vamos a la realidad: un auto chocado y posteriormente reparado ya no vale lo mismo en el mercado. Sufrió una desvalorización. Para calcular este rubro, tomamos como referencia el precio oficial del vehículo según la guía de ACARA y reclamamos un 10% de ese valor en concepto de indemnización por esa pérdida.
  • Privación de uso: Los días (o semanas) que tu auto pasa metido en el taller no son gratis para vos. El hecho de no poder usar tu vehículo te generó gastos obligatorios de transporte (colectivos, taxis, remises o Uber) para ir a trabajar o mover a tu familia. Esos gastos son reembolsables.
  • Lucro cesante: Si utilizas el auto como tu herramienta de trabajo (repartidores, taxistas, preventistas, choferes de app, etc.), cada día con el vehículo frenado es un día donde no generas ingresos. La ley exige que la aseguradora te devuelva todo aquello que dejaste de percibir durante el tiempo que duró la reparación.

Conclusión

No dejes que el desgaste o la burocracia de las empresas te ganen por cansancio. Reclamar lo que te corresponde por ley no es “un capricho”, es tu derecho a volver al estado en el que estabas antes de que un tercero actúe con imprudencia.

Si tuviste un accidente y querés que un equipo profesional pelee el caso frente a las aseguradoras para obtener la indemnización real que te merecés, escribinos al estudio. Nosotros nos encargamos del papeleo para que vos te ocupes de recuperarte.

Autor: Augusto Sedini (Abogado)